¡Marche una Paella para diez!

Un  sinónimo de fin de año, verano, familia y amigos es la paella que todos los años -ya sea para Navidad o Año Nuevo- prepara mi papá para cuantas personas se sienten a la mesa. Cuatro o veinte, da igual, por algún milagro profético la paella se multiplica y encuentra el plato de cada comensal.

Y como todo milagro, la paella no aparece sin antes un preludio que nos indica que algo especial está por pasar. La misa de la paella empieza temprano, sacando la garrafa de gas del garage y conectando tubos y mangueras al estilo Brody en “Homeland”. Con precisión quirúrgica -y me animo a decir con un agregado terapéutico- el cocinero empieza a cortar milimétricos cubos de  morrón colorado, verde, cebolla y ajo.

Mientras la gente empieza a llegar, se sirven los primeros whiskys y salen las primeras tablas de queso. Indefectiblemente y como por un campo magnético invisible todos nos apiñamos alrededor del fuego de la garrafa que ya prendido da inicio a la ceremonia.

Empieza el Show de la Paella Garrafa y Paellera se hacen amigos

Morrón colorado, verde, cebolla y ajo a fuego lento.Arroz adentro, los mejillones piden pista

Con el arroz adentro, los mejillones esperan su turno.

Primer paso, rehogar en aceite de oliva la cebolla con el ajo y los morrones.  Cuando este tome color agregan el arroz, un pocillo de café por cada comensal  y un poco más para que sobre. Lo revolvemos junto con el resto de los ingredientes, a los que agregamos cubitos de pollo previamente dorados y chorizo colorado. Dejamos que el arroz se vuelva un poco translucido y ahí agregamos el caldo -previamente preparado y caliente- con el doble de agua que arroz, condimentado con azafrán o cúrcuma y sal a gusto.

Minutos después del agua entran los mejillones y acto seguido dejamos la cuchara. Listo, no se toca  más. A mitad de cocción agregamos los camarones y  ya casi hacia el final, cuando quede poca agua, agregamos los calamares y las arvejas.

Para acompañar, un rico clerico, mi trago preferido del verano que es fruta macerada con azúcar, puede ser manzana, durazno, frutilla, manzana, uva, lo que les guste!! A la fruta y el azúcar le agregan vino blanco y va al frío en una linda jarra. Lo más rico, ¡¡comerse la fruta al final claro!!!

Camarones, adentro Las manos mágicas

Paella in Progress

La Paella¡Aplausos de pie, la paella entra en escena!

Los toques finales de esta paella se los dan los gajos de limón sobre el borde de la paellera, el perejil picado por encima y el ruido de los aplausos y suspiros que se escuchan alrededor de la mesa. Signo infalible que la paella sigue sumando fieles que, gustosos, participan y continuarán la tradición.

Salud!La previaA  la mesaPicada y whisky Clerico

¡Hasta la próxima! 

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